Como Transformar el Sufrimiento

como hacerlo

¿Qué podemos hacer para transformar nuestras semillas del sufrimiento tan profundamente arraigadas?

Hay tres maneras de tratarlas.

La primera es centrarnos en sembrar y regar nuestras semillas de felicidad. No trabajamos directamente con las semillas del sufrimiento, sino que, en lugar de ello, dejamos que las semillas de la felicidad las transformen. Se trata de una transformación indirecta.

La segunda es practicar continuamente el mindfulness (atención plena), de manera que cuando surjan las semillas del sufrimiento, seamos capaces de reconocerlas. Cada vez que se manifiesten, las bañaremos en la luz de la atención plena. Nuestras semillas son un campo de energía, al igual que el mindfulness es un campo de energía. Cuando las semillas entren en contacto con la atención plena, se debilitarán; el mindfulness las transformará.

La tercera manera de hacer frente a las aflicciones que están con nosotros desde la infancia es invitarlas deliberadamente a entrar en nuestra mente consciente. Invitamos a la tristeza, la desesperación, las penas, los deseos con que nos ha sido dificil tratar en el pasado, y nos sentamos y hablamos con ellos como lo haríamos con unos viejos amigos. Pero antes de invitarlos, debemos estar seguros de que está encendida la lámpara de la atención plena y de que su luz es constante y fuerte.

Fuente: El Arte de Cuidar a Tu Niño Interior de Thich Nhat Hanh

 

Autocompasión, neurociencias descubren beneficios importantes.

Parece obvio que desarrollar AUTOCOMPASION puede ser bueno pero hasta ahora no había investigación y no se sabía que tan importante podía ser para cualquier persona y en especial para aquellas que buscan un crecimiento personal o una ayuda terapéutica.

En el año 2015, Leavis, J y Uttley, L de la Universidad de Cambridge realizaron una revisión de 14 estudios y encontraron que la terapia centrada en la compasión  puede ser eficaz para tratamientos de pacientes con diagnósticos tan dispares como esquizofrenia, estrés postraumático, depresión, trastorno bipolar, trastornos de la personalidad, ansiedad social, trastornos obsesivo-compulsivo, trastornos alimentarios, daño cerebral, etc.

La autocompasión puede aprenderse y entrenarse. Hay programas que ayudan especialmente a personas con un elevado grado de vergüenza y autocrítica cuyos problemas tienden a ser crónicos y encuentran que la autoestima y la autoaceptación son difíciles y / o aterradoras.

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Fuente del estudio: Leaviss, J., & Uttley, L. (2015). Psychotherapeutic benefits of compassion-focused therapy: an early systematic review.Psychological medicine, 45(05), 927-945.

Imagen: https://upliftconnect.com/training-in-love-and-compassion/

Autocompasión no es autoindulgencia

La autocompasión es muy diferente de la auto-indulgencia. Muchas personas dicen que se resisten a ser autocompasivas, porque tienen miedo de dejarse llevar por cualquier impulso. “Como hoy estoy estresado, para ser amable conmigo mismo voy a ver la televisión todo el día y comer un kilo de helado.” Esto, sin embargo, es auto-indulgencia, no autocompasión.

Recuerda que ser compasivo con uno mismo implica que quieres ser feliz y tener salud, también a largo plazo. En muchos casos, cuando nos damos placer, podemos llegar a perjudicar nuestro bienestar (por ejemplo: tomar drogas, comer en exceso, ser un adicto a la televisión), mientras que darse salud y felicidad duradera, a menudo implica un cierto grado de descontento (por ejemplo, dejar de fumar, hacer dieta, hacer ejercicio).

Las personas suelen ser muy duras consigo mismas cuando se dan cuenta de que quieren cambiar algo, porque piensan que podrían llegar a avergonzarse de sí mismas (enfoque de auto-flagelación). Sin embargo, este enfoque a menudo resulta contraproducente si uno no puede hacer frente a las verdades más difíciles sobre sí mismo, porque tiene demasiado miedo de llegar a odiarse si lo hace.

Por lo tanto, las debilidades pueden permanecer ocultas (sin acuse de recibo) en un intento inconsciente de evitar la auto-censura. Por el contrario, la atención plena intrínseca a la compasión, proporciona una poderosa fuerza motivadora para el crecimiento y el cambio, a la vez que también proporciona la seguridad necesaria para ver el “yo” con claridad y sin miedo a la auto-condenación.

http://msc.mindfulness.global/que-es-autocompasion/lo-que-no-es-autocompasi%C3%B3n/

Autocompasión no es lástima de sí mismos…

Cuando las personas sienten lástima de sí mismas, se ven inmersas en sus propios problemas y se olvidan que los demás tienen problemas similares. No hacen caso de sus interconexiones con otras personas, y creen que son los únicos en el mundo que están sufriendo. La pena y la lástima ponen de relieve que existen sentimientos egocéntricos de separación de los demás, que exageran la magnitud del sufrimiento personal.

Asimismo, los individuos que sienten lástima de sí mismos, a menudo se dejan llevar (son más manipulables) y se ven cada vez más envueltos en su propio drama emocional: no pueden dar un paso atrás y adoptar un punto de vista más equilibrado y objetivo.

 Mediante la adopción de una perspectiva compasiva hacia uno mismo, se proporciona el “espacio mental” necesario para reconocer el amplio contexto humano de la propia experiencia y para poner tales vivencias en una perspectiva más amplia. (“Sí, es muy difícil lo que estoy pasando en este momento, pero hay muchas otras personas que están pasando por un sufrimiento mucho mayor. Quizá, no vale la pena estar tan molesto por…”).

La autocompasión le permite a uno ver las experiencias relacionadas con el “yo y el otro” sin tales sentimientos de aislamiento y desconexión.

http://msc.mindfulness.global/que-es-autocompasion/lo-que-no-es-autocompasi%C3%B3n/