Niños esperando

Hay un niño dentro nuestro ? o hay muchos niños ?

Sin duda que aquel niño que fuimos aún vive en nuestro interior y de alguna manera podemos conectar con él. Pero también es cierto que pueden haber otros niños… o mejor dicho: experiencias puntuales vividas, recuerdos, momentos que cuando se vivieron no pudieron ser vividos con todos los recursos de un adulto. Sino que superaron nuestra capacidad de comprensión y de reacción.

En alguno de esos momentos, según las experiencias vividas, pudo quedar un niño “congelado” o un adolescente “herido” por la intensidad en aquel intenso momento que se vivió. Recuperar cada uno de esos niños o adolescentes de aquel tiempo y espacio es hondamente gratificante. Se resignifica, se siente radicalmente diferente y se integra como un recurso renovado a la conciencia del Ser.

En mi opinión este trabajo profundo requiere no solo de un cuidado especial, también requiere de cierta metodología que permita sanar realmente sin sufrir y que lo realizado sea profundamente renovador y verdadero.

Hay mucho más para decir, si este tema te interesa te puedo enviar por Whtasapp una explicación más detallada y específica de como propongo trabajar el Niño Interior. Te puede servir de guía en tu búsqueda y en tu proceso de crecimiento personal. Identificar que cosas hay que tener en cuenta para que el trabajo personal con los Niños Internos pueda sentirse real, profundo y transformador.

Como es el trabajo con el Niño Interior

Hay salida…

Puede haber motivos para estar tristes o deprimidos. Pero también hay salida. Dentro de nosotros hay un sol esperando. Te invito a conectar con él. Leo González Cigliuti Whatsapp +598 99 907507

Trauma por Omisión

Muy interesante este artículo publicado por VIRGINIA GAWEL este tipo de trauma muchas veces pasa desapercibido 

Los dones del trauma silencioso

  Escuchando los aconteceres de tantas vidas al trabajar como terapeuta, mi mirada apuntó siempre a ver cómo activar los talentos emocionales que cada persona tiene para transformar el trauma en un recurso. Psicológicamente es como con las cicatrices del cuerpo: la piel es más gruesa y resistente allí donde se ha autorreparado a partir de una herida. Y existen heridas tan obvias, tan estruendosas, que no hay como ignorarlas cuando una persona describe su historia. Pero hoy quisiera mencionar otro tipo de herida: el trauma silencioso.

El trauma silencioso es aquél que quizás una persona, en primera instancia, no relataría como algo difícil que le sucedió. No es la muerte de un ser querido, una golpiza que le dieron cuando era niño, un accidente, una instancia de abuso sexual… Es eso que, si lo advirtiera, le sería inmensamente lacerante o enojoso… pero que ha quedado encubierto por la realidad cotidiana: se normalizó. Se volvió parte del escenario de los acontecimientos, más que un acontecimiento en sí.

Esto se conoce como trauma de omisión: se define como aquel tipo de situación repetitiva en la que no hay la comisión de un acto injurioso (es decir, no existe una instancia agresiva que haya sido cometida por nadie). Lo que ha dejado una cicatriz es “la ausencia de”: la ausencia de afecto, de soporte, de apoyo, de abrazo, de caricia, de contención emocional en un momento de miedo, de atención, de acompañamiento en situaciones de logro, de redes de seguridad cuando somos vulnerables…

La imagen es la del niño de cuatro años en cuya casa la regla es que “ya es grande y debe vestirse solo”, de manera que va con cualquier ropa al jardín, con el cabello mal peinado, sin que nadie siquiera lo mire antes de salir. O la imagen es la de la nena de seis que ha hecho un dibujo precioso, con todo tipo de brillos y colores, y al mostrárselo a su padre él repite su actitud de siempre: mientras lee, mira TV o habla con “un grande”, un gesto con la mano que significa, calladamente: “No molestes, estoy muy ocupado”. También la imagen es la de millones de niños que han resultado simplemente invisibles en sus casas, porque había demasiados problemas como para que se les tuviera en cuenta, o porque había una situación de duelo que absorbía toda la energía familiar, o porque, simplemente, para muchos padres ser niño es un error, y por lo tanto, hasta que se vuelvan adultos, lo mejor es que no molesten: que existan como niños de manutención emocional barata, pidiendo poco y recibiendo casi nada…

En este enlace el artículo completo:

http://www.sophiaonline.com.ar/columnistas/rescatar-los-dones-del-trauma-silencioso/

Que quiere tu Niño Interior ??

Si tu Niño Interior se sintiera libre para decirte exactamente lo que quiere de ti, seguramente te diría algo así:

Quiero que me prestes atención y que pases tiempo conmigo. Quiero que me escuches y que me oigas de verdad cuando estoy intentando decirte algo. Quiero que me conozcas, que sepas quién soy de verdad, no quien crees que soy. No quiero que me controles con imperativos y con reglas, pero tampoco quiero que me consientas. Quiero que tengas en cuenta lo que quiero, en lugar de limitarte a decidirlo por tí mismo sin mi.

Quiero que confíes en mis instintos y en mi intuición. Quiero que me digas siempre la verdad. No me gusta que me mientas, como cuando me dices que soy malo, o que puedo controlar a la gente, o que soy responsable de los sentimientos de los demás, o que soy egoísta cuando me cuido de mi mismo. Me siento confundido cuando me mientes. Cuando me hablas, no me des lecciones ni me sueltes discursos. Quiero que hables conmigo.

Quiero que me protejas de la ira de los demás asumiendo el control cuando los demás están actuando desde sus egos. Quiero que no me avergüences nunca. Quiero que sepas que siempre tengo buenos motivos para querer lo que quiero y para sentir lo que siento, y quiero que quieras conocer mis motivos, en lugar de culparme y de avergonzarme. Quiero que me otorgues el tiempo suficiente para jugar, y quiero que te tomes el tiempo suficiente para ganar dinero para nosotros, de modo que me sienta seguro y cuidado. Quiero que me dejes comer lo que quiera, mientras sea sano. Quiero que me ayudes a proteger nuestro cuerpo no dejándome meter en él cosas que no son buenas para mi.

Siempre que esté alterado, dolido, iracundo o solo, quiero que pases tiempo conmigo, enterándote de mis sentimientos y de por qué me siento así. Quiero que me dejes hacer las cosas que son verdaderamente divertidas para mi y que me hacen sentirme vivo.
Quiero que encuentres amigos para mí que sean amorosos, y que no hagas planes para mí con personas con las que me siento incómodo. Quiero que me protejas de ser utilizado y maltratado de algún modo. Quiero que actúes en mi nombre, asegurándote de que estoy seguro y de que se cubren mis deseos y mis necesidades.

Quiero que me ayudes a curar mi dolor ayudándome a reemplazar mis creencias falsas con la verdad, y que aportes personas amorosas para que me ayuden con ello. Quiero que seas para mi un maestro amoroso. Quiero que seas nutriente, compasivo, blando y delicado conmigo, y que veas todo lo que soy. Quiero sentir amor que sale de tu corazón, y no solo palabras que salen de tu boca. Quiero saber que estás siempre conmigo para no sentirme solo dentro de mí.
Tu Niño Interior te pide amor incondicional…

Cura tu Soledad. Margaret Paul & Erica Chopic

Cuestionario del Niña/o Herido

Quieres descubrir en que grado está herido tu niña/o Interior ?

Aquí tienes el cuestionario del prestigioso especialista John Bradshaw:  Las preguntas de esta sección permitirán conocer en qué grado nuestro niño interior está herido.

  1. IDENTIDAD
  2. Experimento ansiedad y miedo siempre que pretendo desarrollar una actividad nueva. Si No
  3. Por lo general, trato de complacer a la gente (tipo simpático/amistoso) y no tengo identidad propia. Si No
  4. Soy rebelde. Me siento vivo cuando tengo conflictos. Sí No
  5. En lo más recóndito de mí ser, siento que existe algo de maldad. Sí No
  6. Soy muy avaro; me cuesta mucho desprenderme de algo. Sí No
  7. Me siento insatisfecho como hombre/mujer. Sí No
  8. Estoy confundido acerca de mi identidad sexual. Sí No
  9. Me siento culpable cuando tomo una decisión; preferiría dejar la responsabilidad a otros. Sí No
  10. Me cuesta trabajo iniciar alguna actividad. Sí No
  11. Me es difícil concluir los trabajos que inicio. Sí No
  12. Raras veces tengo un pensamiento propio. Sí No
  13. Continuamente me critico por no actuar de la manera correcta. Sí No
  14. Me considero un terrible pecador y temo que me iré al infierno. Sí No
  15. Soy estricto y perfeccionista. Sí No
  16. Siento como si nunca fuera a estar a la altura de las circunstancias; nunca hago nada bien. Sí No
  17. Siento como si realmente no supiera qué es lo que quiero. Sí No
  18. Siento el impulso de ser súper realizador. Sí No
  19. Creo que realmente no le importo a la gente, excepto cuando tengo relaciones sexuales. Temo ser rechazado y abandonado si no soy buen amante. Sí No
  20. Mi vida es vacía; con frecuencia me siento deprimido. Sí No
  21. Realmente no sé quién soy. No estoy seguro de cuáles son mis valores o qué opino de las cosas, Sí No

 

  1. NECESIDADES BÁSICAS
  2. No estoy en contacto con mis necesidades corporales. No sé cuándo estoy cansado, cuándo tengo hambre o cuándo estoy lujurioso. Sí No
  3. No me gusta que me toquen. Sí No
  4. A menudo tengo relaciones sexuales cuando realmente no lo deseo. Sí no
  5. He padecido o actualmente padezco algún desorden digestivo. Sí No
  6. Me obsesiona el sexo oral. Sí No
  7. Raras veces sé qué es lo que siento. Sí No
  8. Me avergüenza enfurecerme. Sí No
  9. Raras veces me enojo, pero cuando lo hago, me enfurezco. Sí No
  10. Temo a la ira de otras personas y haría cualquier cosa por controlarla. Sí No
  11. Me avergüenza llorar. Sí No
  12. Me avergüenza asustarme, Sí No
  13. Casi nunca expreso mis emociones desagradables. Si No
  14. Estoy obsesionado con el sexo anal. Sí No
  15. Me obsesiona el sexo sadomasoquista, Sí No
  16. Me avergüenzan mis funciones corporales. Si No
  17. Padezco de sueño irregular. Sí No
  18. Ocupo excesivo tiempo en ver programas pornográficos. Sí No
  19. Me he exhibido sexualmente de una manera ofensiva para otros. Sí No
  20. Me atraen sexual mente los niños y me preocupa llevar a la práctica esa tendencia. Sí No
  21. Creo que el alimento y/o el sexo es mi necesidad mayor. Sí No

 

  1. SOCIALIZACIÓN
  2. Básicamente desconfío de todos, incluyéndome a mí. Sí No
  3. He estado casada, o lo estoy ahora, con un drogadicto. Sí No
  4. Soy obsesivo y dominante en mi relación. Sí No
  5. Soy drogadicto. Sí No
  6. Estoy aislado y temo a la gente, especialmente a las personas con autoridad. Sí No
  7. Odio estar solo y haré casi cualquier cosa por evitado. Sí No
  8. Hago las cosas que otros esperan que haga. Sí No
  9. Evito los conflictos a toda costa. Sí No
  10. Raras veces digo “no” a las sugerencias de otros, y las considero casi como una orden que debe ser obedecida de inmediato. Sí No
  11. Tengo un sentido de responsabilidad superdesarrollado. Me es más fácil interesarme en otra persona que en mí. Sí No
  12. A menudo me niego a hacer lo que otros me piden que haga, de diversas formas manipuladoras, indirectas y pasivas. Sí No
  13. No sé cómo resolver los conflictos con otras personas. O bien domino a mi oponente o me alejo completamente de él. Sí No
  14. Raras veces solicito que me aclaren alguna información que no entiendo. Sí No
  15. Frecuentemente adivino el significado de los comentarios de alguien y respondo basándome en mi suposición. Sí No
  16. Nunca me sentí allegado a mis padres. Sí No
  17. Confundo el amor con la lástima; tiendo a amar a la gente que debería compadecer. Sí No
  18. Me ridiculizo a mí mismo y a los demás si se comete algún error. Sí No
  19. Cedo fácilmente y me adapto al grupo. Sí No
  20. Soy enconadamente competitivo y un mal perdedor. Sí No
  21. Lo que más temo es el abandono, y haría cualquier cosa por conservar una relación. Sí No

Si contestó afirmativamente a diez o más de estas preguntas, usted necesita hacer un esfuerzo serio para mejorar el resultado.

 

Sana tu Niña o Niño Interior

Todos fuimos niños y todos llevamos en nuestro interior esa niña o niño que algún día fuimos. Lo que vivimos y como vivimos nuestra infancia está latente y presente hoy, diariamente en nuestra vida cotidiana.

Entrar en contacto y establecer una correcta relación con esa parte sensible nuestra, nos permite dar un paso importante en nuestra evolución personal.

Te invitamos a un ciclo de autodescubrimiento y de reconciliación amorosa, de sanación e integración de esa la parte sensible de nosotros mismos.

Cinco sesiones, una vez por semana. Cupos reducidos.
Comienza este Viernes 20 de 19 a 20:30 hs.
Facilita: Leonardo Gonzalez Cigliuti
Lugar: Román Guerra 982 Maldonado
Informes e inscripciones 099 907507

-= El autoconocimiento y un buen manejo de los recursos propios mejoran nuestra calidad de vida.=-