Conociendo nuestro Sistema Interno

Porqué hacemos lo que hacemos ? Porqué algunas veces queremos una cosa y hacemos otra? Cuando tenemos una guía para entender nuestro sistema interno es más fácil darse cuenta como manejarnos en las circunstancias difíciles.

  • Descubre cuales son tus sistemas de gestión de vida diaria y donde puedes hacer mejoras.
  • Descubre cuales son tus sistemas de protección personal y como asegurar el cuidado de ti
  • Descubre cuales son tus sistemas de bienestar y como evitar excesos indeseados.
  • Descubre cuales aquellas partes heridas, como influyen en todos el sistema en general y como brindarles tu atención sanadora.

Te propongo 3 sesiones privadas individuales para conocer y re organizar tu sistema interno de accuerdo a tu propio deseo y tu auténtica naturaleza Te propongo un desafío de crecimiento y una oportunidad para el desarrollo personal. Envíame un mensaje whatsapp con este link y puedo explicarte más sobre este trabajo que vengo realizando desde 2017 y que disfruto muchísimo.   Cht con Leo Si quieres enviarme un mensaje por e-mail puedes usar este formulario:

 

 

¿Qué valiosa lección has aprendido de tu niña interior?

La mejor lección que he aprendido de ella es no ignorarla.
Hay una razón por la que es ruidosa en este momento.
Hay una razón por la que se siente insegura en este momento. Hay una razón por la que está haciendo un berrinche adentro de mí en este momento.
Necesita algo que nunca se le dio. Necesita a alguien que nunca estuvo allí para ella. Ella me necesita.
Y cuanto más la ignoro, más perpetúo los mismos patrones que me impedirán crecer como ser humano.

Amanda Munn

Niños esperando

Hay un niño dentro nuestro ? o hay muchos niños ?

Sin duda que aquel niño que fuimos aún vive en nuestro interior y de alguna manera podemos conectar con él. Pero también es cierto que pueden haber otros niños… o mejor dicho: experiencias puntuales vividas, recuerdos, momentos que cuando se vivieron no pudieron ser vividos con todos los recursos de un adulto. Sino que superaron nuestra capacidad de comprensión y de reacción.

En alguno de esos momentos, según las experiencias vividas, pudo quedar un niño “congelado” o un adolescente “herido” por la intensidad en aquel intenso momento que se vivió. Recuperar cada uno de esos niños o adolescentes de aquel tiempo y espacio es hondamente gratificante. Se resignifica, se siente radicalmente diferente y se integra como un recurso renovado a la conciencia del Ser.

En mi opinión este trabajo profundo requiere no solo de un cuidado especial, también requiere de cierta metodología que permita sanar realmente sin sufrir y que lo realizado sea profundamente renovador y verdadero.

Hay mucho más para decir, si este tema te interesa te puedo enviar por Whtasapp una explicación más detallada y específica de como propongo trabajar el Niño Interior. Te puede servir de guía en tu búsqueda y en tu proceso de crecimiento personal. Identificar que cosas hay que tener en cuenta para que el trabajo personal con los Niños Internos pueda sentirse real, profundo y transformador.

Como es el trabajo con el Niño Interior

Hay salida…

Puede haber motivos para estar tristes o deprimidos. Pero también hay salida. Dentro de nosotros hay un sol esperando. Te invito a conectar con él. Leo González Cigliuti Whatsapp +598 99 907507

Trauma por Omisión

Muy interesante este artículo publicado por VIRGINIA GAWEL este tipo de trauma muchas veces pasa desapercibido 

Los dones del trauma silencioso

  Escuchando los aconteceres de tantas vidas al trabajar como terapeuta, mi mirada apuntó siempre a ver cómo activar los talentos emocionales que cada persona tiene para transformar el trauma en un recurso. Psicológicamente es como con las cicatrices del cuerpo: la piel es más gruesa y resistente allí donde se ha autorreparado a partir de una herida. Y existen heridas tan obvias, tan estruendosas, que no hay como ignorarlas cuando una persona describe su historia. Pero hoy quisiera mencionar otro tipo de herida: el trauma silencioso.

El trauma silencioso es aquél que quizás una persona, en primera instancia, no relataría como algo difícil que le sucedió. No es la muerte de un ser querido, una golpiza que le dieron cuando era niño, un accidente, una instancia de abuso sexual… Es eso que, si lo advirtiera, le sería inmensamente lacerante o enojoso… pero que ha quedado encubierto por la realidad cotidiana: se normalizó. Se volvió parte del escenario de los acontecimientos, más que un acontecimiento en sí.

Esto se conoce como trauma de omisión: se define como aquel tipo de situación repetitiva en la que no hay la comisión de un acto injurioso (es decir, no existe una instancia agresiva que haya sido cometida por nadie). Lo que ha dejado una cicatriz es “la ausencia de”: la ausencia de afecto, de soporte, de apoyo, de abrazo, de caricia, de contención emocional en un momento de miedo, de atención, de acompañamiento en situaciones de logro, de redes de seguridad cuando somos vulnerables…

La imagen es la del niño de cuatro años en cuya casa la regla es que “ya es grande y debe vestirse solo”, de manera que va con cualquier ropa al jardín, con el cabello mal peinado, sin que nadie siquiera lo mire antes de salir. O la imagen es la de la nena de seis que ha hecho un dibujo precioso, con todo tipo de brillos y colores, y al mostrárselo a su padre él repite su actitud de siempre: mientras lee, mira TV o habla con “un grande”, un gesto con la mano que significa, calladamente: “No molestes, estoy muy ocupado”. También la imagen es la de millones de niños que han resultado simplemente invisibles en sus casas, porque había demasiados problemas como para que se les tuviera en cuenta, o porque había una situación de duelo que absorbía toda la energía familiar, o porque, simplemente, para muchos padres ser niño es un error, y por lo tanto, hasta que se vuelvan adultos, lo mejor es que no molesten: que existan como niños de manutención emocional barata, pidiendo poco y recibiendo casi nada…

En este enlace el artículo completo:

http://www.sophiaonline.com.ar/columnistas/rescatar-los-dones-del-trauma-silencioso/