Unidad 1 – Ejercicios

 

Tomando Conciencia de la Relación
con partes de tu Sistema Interno

Tómate un momento para pensar en la relación que has tenido con tus propias emociones y diversos pensamientos o voces internas.

A continuación verás una lista de “partes” que la mayoría de las personas han experimentado y por las cuales se han sentido, en ocasiones, oprimidas.

  • la voz interna que critica tu aspecto o rendimiento
  • ansiedad que bloquea su mente en situaciones de alto rendimiento
  • pensamientos o impulsos sexuales
  • impulso de comer o beber en exceso
  • celos o posesividad respecto de la pareja o anhelo de intimidad
  • preocupación por el futuro con aparición de los peores escenarios posibles en su mente
  • duelo por alguien muerto o que se ha apartado de ti
  • sensación de inutilidad persistente
  • una voz que te dice que no trabajas lo suficientemente duro y no te deja descansar
  • miedo que te impide correr riesgos socialmente e inhibe tu vitalidad
  • impulsos a cuidar de los demás, descuidándote a tí misma/o
  • rabia que surge en ti cuando te sientes herida/o por alguien
  • una sensibilidad que puede ser fácilmente herida
  • soledad que surge cuando no estás distraída/o o con personas
  • sentirse mal cuando ve que otros lo hacen mejor que tu
  • necesidad de tener todo o a todos bajo control
  • una sensación subyacente de incompetencia
  • la máscara de “que feliz juntos” detrás de la que te escondes
  • el perfeccionista dentro de ti que no te permite cometer errores
  • pensamientos críticos sobre otras personas
  • inercia que te hace sentarte frente a la TV o tumbarse en la cama
  • sensación de desesperanza que convierte tareas sencillas en abrumadoras
  • insatisfacción por el lugar que ha alcanzado en la vida o por los logros que ha obtenido
  • sensación de que has sido una víctima en la vida

Es normal que en la lista hayas encontrado algunos pensamientos o emociones que te cueste aceptar o que te gustaría liberarte de ellas. Tal vez hayas logrado liberarte de alguna de ellas en cuanto que no la experimentas con demasiada frecuencia.

 

Ejercicio 1: Reflexionando sobre quién eres tú 

¿Cuáles son tus creencias referentes a la naturaleza humana?  Crees que somos, esencialmente egoístas y agresivos o crees en la nobleza de la esencia humana?

¿Cómo cambiaría la visión de ti mismo si aceptaras la idea de que somos y tenemos un Yo nuclear, un ser bueno, sabio, valeroso, compasivo, alegre y tranquilo?

Toma algunos minutos para imaginar cuán diferente sería tu vida si a diario tuvieras mayor acceso a estas cualidades y confiaras en que este Yo tranquilo, alegre se correspondiera con tu auténtica identidad.

Piensa en cómo cambiarían las relaciones con las personas clave de tu vida personal o de tu vida laboral. Cómo serían las decisiones que pudieras tomar en el futuro?

 

Ejercicio 2: Elige algún elemento de la lista con el que has tenido una reacción intensa y considera que tan difícil te resultaría cambiar la forma en que te has relacionado con eso.

¿Podrías imaginarte mirar aquello con curiosidad?
¿Podrías mirarle con la intención de comprenderle?
¿Podrías escucharle en lugar de tratar de quitarle del medio?

Si no has escuchado todavía los motivos que tiene esta parte de ti para ser como es, la buena intención que tiene para ti, difícilmente podrás lograr la transformación que deseas.
La curiosidad es a menudo el primer paso a dar.

 

Ejercicio 3: Viendo los elementos de la lista, toma un instante para considerar

  • cómo te has relacionado con eso dentro de ti ?
  • qué siente hacia eso?
  • qué haces o qué te dices a tí misma/o cuando las experimentas?
  • con qué éxito has logrado apartarlas de tu vida?
  • en qué medida ha afectado a tu vida tu relación con estos aspectos que surgieron?

 

Ejercicio 4: Contemplando tu propia multiplicidad 

Considera por un segundo la idea de que tus pensamientos y emociones proceden de diferentes aspectos o subpersonalidades existentes dentro de ti. ¿Que genera para ti esta posibilidad?

¿Qué pasaría si supieras con certeza que tus pensamientos o sentimientos más repulsivos y repudiables no forman parte de la esencia de tu identidad, sino que proceden de estas pequeñas partes existentes dentro de ti?

¿Qué pasaría si pudieras excluir los sentimientos vergonzosos que sientas por ti o hacia otros, diciéndote a sí mismo:

Hay una parte de mí que siente que…
en vez de decir “Yo siento que…”.

¿Qué pasaría si estuvieras plenamente convencida/o de que dichas partes
son diferentes de tu Yo y que ese Yo, puede ayudarlas a transformarse?

 

Fuente: Introducción al Internal Family Systems de Richard Schwartz

 


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